Resulta que, como ya habréis visto y oído los últimos días en la prensa y en los medios de comunicación, hay pueblos que no tienen elección a la hora de votar. Y es que, después de las ya conocidas ilegalizaciones de las listas electorales de ANV y ASB, pequeños pueblos de Euskal Herria, que no superan los1200 habitantes, se han quedado con una única lista a la que elegir. Y da la casualidad que ha resultado ser la del PP, en estos pueblos en los que la mayoría de la gente es de la izqu
ierda abertzale. Estos pueblos a los que nos referimos, son pueblos de Gipuzkoa en los el que se habla únicamente en euskera. Hablamos por ejemplo de Lizartza, Elduain e Irura.Y aunque no tenga porqué ser así, es sabido por todos que el euskera y el PP no casan. De hecho hay un odio mutuo entre los dos y aun más si son abertzales. Y ¿ qué se puede hacer en un caso como éste, en el que hagas lo que hagas siempre va a terminar saliendo el mismo vencedor?. Como he dicho en algún otro post ¿y qué importa lo que opine la gente? Y ¿Dónde se queda la libertad de expresión y decisión del pueblo si no pueden ni elegir? Esto ¿no os recuerda a los métodos de la dictadura, cuando las elecciones se celebraban en plan pamema dado que sólo había un partido político?
A mí me parece algo inadmisible en los tiempos que corren. Sabiendo encima que en algunos de estos pueblos, en los años anteriores el PP no ha conseguido más que unos pocos votos insignificantes. Parece que por ser un pueblo pequeño la gente no tiene derechos. ¿Acaso no somos todos iguales?. Y, por si todo esto fuese poco, en el caso de Lizartza, el aspirante a alcalde ni siquiera vive en el pueblo y, lo que es peor, vive a bastantes kilómetros, concretamente en Madrid.¿ Piensa acaso gobernar por video conferencia? Así, a simple vista, parece que importa más la opinión de los de fuera que las de los del mismo pueblo. Estoy hablando de algunos casos extremos, pero la verdad es que para las elecciones que se avecinan todo E.H. anda parecido. A mí, como se suele decir coloquialmente, me parece mazo fuerte.

No hay derecho que el desconocido extranjero, que no siente más que odio reprimido por el pueblo en el que va a gobernar, tenga poder y derecho suficiente para destrozar la cultura que se ha ido construyendo poco a poco esquivando los pesados diques interpuestos en el camino. ¿No os parece algo muy cruel destrozar a un niño un puzzle de 1000 piezas o una pirámide de cartas cuando los tiene a medio construir? Pues esto es algo similar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario