No sé porque se me ha ocurrido hablar sobre este tema, quizá será por mi pronta cumplida de los dieciocho. Cuando a un niño pequeño le dices ”hola txikitxu”, él casi seguro que te va contestar que ya es mayor. Parece ser que todos a la tierna edad en la que estemos en la infancia queremos crecer. Los más pequeños quieren ser mayores para poder tener el juguete guay que tiene un amigo o hermano mayor, los que ya tienen esa edad quieren tener un par de años más
para poder enzarzarse en la gran aventura de ir al parque de debajo de casa ellos solos. Los que pueden bajar ellos solos quieren ser algo mayores para poder ver películas con tiros y a estos en cambio no les gusta su edad porque les gustaría quedarse hasta más tarde levantados o poder salir por la noche o simplemente utilizar un videojuego que es para mayores de trece años. Y por fin los que ya han conseguido rebasar esta edad preferirían tener la mayoría de edad para tener algo más de libertad. Y así sucesivamente.
Y así llegamos a la edad a la que estamos ahora…Y empezamos a creernos aquello que nos decían de que la mejor edad es la infancia. En aquellos lejanos tiempos en los que nos lo decían pensábamos que estaban muy equivocados puesto que nosotros siempre estábamos en la diana de las broncas. Pero ahora comprendemos que eso no ha cambiado y que a pesar de todo nuestra mayor libertad no compensa con todo lo que se le ha añadido a los “graves” problemas infantiles. Con todo esto parece que me disgusta enormemente mi edad, pero yo en realidad estoy encantada. Sin embargo, las preocupaciones y los quehaceres forman una gran montaña que cada año crece más.
Ahora estos problemas no se solucionan pidiendo ayuda a los padres o a los profesores y son la causa de muchos quebraderos de cabeza. ¿os acordáis de aquellos cumpleaños felices en los que nos juntábamos todos los de clase en alguna pollería con campa y todavía nos creíamos más mayores bebiendo kalimotxo(era una mezcla de coca cola, kas y agua. ¡¡Agg !!)? Quien no cambiaría una(una y no más) de nuestras increíbles noches por una de aquellas tardes de
apasionantes juegos y pasárnoslo tan bien? Mi única preocupación “grave” aquellos días era la de que alguna madre marimandona de algún compañero mío no me obligará a comer un bocata de nocilla que aborrecía. Aquello en serio, me preocupaba ya tenía suficiente con la comida del jantoki.
Lo que quiero decir con esto es que nadie está completamente feliz con su edad, siempre tiene alguna pega aunque yo no la cambiaría por nada. La única diferencia entre las edades es que cuando eres niño las ansias decrecer tienen solución y cuando deseas ser más joven en cambio no la tiene. Alguna gente pasa por el quirófano para conseguir este objetivo, pero esto sólo cambia el aspecto, la edad permanecerá para siempre. Por lo visto el miedo a la edad va creciendo a la par que crece la razón.
Crecer significa tener más años pero también significa tener más sabiduría con lo cual es algo que se
gana. Pensemos, los malos días ¿quién no querría volver a tener cinco años y pasarse las tardes en el parque? Pero no estoy muy segura si querría volver a pasar por los momentos malos. Sin embargo, siempre nos podemos aferrar a aquellos recuerdos como si fueran nuestro oso de peluche de aquellos tiempos. La intención de todo esto es decir que todos los momentos de la vida son necesarios para formarnos como personas y que no se pueden cambiar por mucho que uno lo desee y lo intente de todas las maneras. De todos modos por mucho que no te guste tu edad hay que disfrutarla al máximo. Aquella infancia feliz es la que convierte nuestra juventud como es ahora. Pensar en esos niños con la infancia robada… Hay que aceptar la edad que se tiene sin temor a decirlo puesto que ocultarla o mentir no le va sumar o restar los años que uno desee.
Y después de la pedazo charla esta sólo queda decir que no queda nada para el mejor verano de nuestra vida y que hay que disfrutarlo que para algo tenemos la edad que tenemos.
para poder enzarzarse en la gran aventura de ir al parque de debajo de casa ellos solos. Los que pueden bajar ellos solos quieren ser algo mayores para poder ver películas con tiros y a estos en cambio no les gusta su edad porque les gustaría quedarse hasta más tarde levantados o poder salir por la noche o simplemente utilizar un videojuego que es para mayores de trece años. Y por fin los que ya han conseguido rebasar esta edad preferirían tener la mayoría de edad para tener algo más de libertad. Y así sucesivamente.Y así llegamos a la edad a la que estamos ahora…Y empezamos a creernos aquello que nos decían de que la mejor edad es la infancia. En aquellos lejanos tiempos en los que nos lo decían pensábamos que estaban muy equivocados puesto que nosotros siempre estábamos en la diana de las broncas. Pero ahora comprendemos que eso no ha cambiado y que a pesar de todo nuestra mayor libertad no compensa con todo lo que se le ha añadido a los “graves” problemas infantiles. Con todo esto parece que me disgusta enormemente mi edad, pero yo en realidad estoy encantada. Sin embargo, las preocupaciones y los quehaceres forman una gran montaña que cada año crece más.
Ahora estos problemas no se solucionan pidiendo ayuda a los padres o a los profesores y son la causa de muchos quebraderos de cabeza. ¿os acordáis de aquellos cumpleaños felices en los que nos juntábamos todos los de clase en alguna pollería con campa y todavía nos creíamos más mayores bebiendo kalimotxo(era una mezcla de coca cola, kas y agua. ¡¡Agg !!)? Quien no cambiaría una(una y no más) de nuestras increíbles noches por una de aquellas tardes de
Lo que quiero decir con esto es que nadie está completamente feliz con su edad, siempre tiene alguna pega aunque yo no la cambiaría por nada. La única diferencia entre las edades es que cuando eres niño las ansias decrecer tienen solución y cuando deseas ser más joven en cambio no la tiene. Alguna gente pasa por el quirófano para conseguir este objetivo, pero esto sólo cambia el aspecto, la edad permanecerá para siempre. Por lo visto el miedo a la edad va creciendo a la par que crece la razón.
Crecer significa tener más años pero también significa tener más sabiduría con lo cual es algo que se
Y después de la pedazo charla esta sólo queda decir que no queda nada para el mejor verano de nuestra vida y que hay que disfrutarlo que para algo tenemos la edad que tenemos.
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